22/10/10

Las palancas multimediáticas en Venezuela

► Por Luciano Albrecht

"Vivimos en la mentira del silencio. Las peores mentiras son las que niegan la existencia de lo que no se quiere que se conozca. Eso lo hacen quienes tienen el monopolio de la palabra. Y el combatir ese monopolio es fundamental” Emir Sader
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Latinoamérica vive uno de los procesos emancipatorios más agudos de los últimos cinco siglos. Comenzando el siglo XXI, las ideas revolucionarias de Simón Bolivar, Tupac Amaru y José Martí han vuelto a flamear en las banderas de un pensamiento independiente, de categorías latinoamericanas, basados en la solidaridad y unión entre los países oprimidos del Cono Sur. Pero el poder hegemónico beneficiario de estos lazos de dominación, se resiste a cruzarse de brazos. En esta ocasión va a emprender una batalla mucho más barata y eficaz que la guerra de tropas: se trata del bombardeo mass-mediático. La cuestión del control de los medios de comunicación es estratégica y casi decisiva en esta confrontación. “Frente a las debilidades políticas e ideológicas de la derecha, los grandes monopolios privados de los medios de comunicación asumen la función de dirigentes de la derecha latinoamericana”[1], negándose a perder la libertad de mentir y manipular. 
Los grandes medios, como “El País”, cuentan en su prédica contra los gobiernos populares latinoamericanos con el respaldo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), esa superestructura patronal que durante las dictaduras militares de los años 70 y 80, no tuvieron dificultades en confraternizar con los represores y aceptar todas sus normas y arbitrarias restricciones. La SIP es la “columna democrática” que avala la campaña contra el “eje bolivariano” que quita el sueño a las oligarquías del continente.
Los mass-media pasarían a operar con una triple faceta: fortalecerse en el mercado macroeconómico, arremeter en los espacios políticos y defenderse con el argumento de la “libertad de expresión”. En Venezuela, este último reclamo se acentuó cuando estos grupos comprobaron que el disfrute de espacios, licencias y privilegios que gozaron durante tantos años como eficaces soportes de dictaduras o gobiernos neoliberales estaba en riesgo. Carlos Iaquinandi Castro (SERPA) explica que los mismos  “clamaron cuando el gobierno no renovó a su término la licencia del grupo privado Radio Caracas Televisión”[2]. Pero, ¿quién es RCTV? “RCTV tiene el mérito "democrático" de haber participado activamente en el golpe militar de abril del 2002 contra el gobierno constitucional de Hugo Chávez.  Y fue Marcel Granier, propietario de RCTV quien le garantizó al presidente de facto Pedro Carmona, "El Breve", que podía contar con el apoyo de los medios privados de comunicación. Carmona duró unas pocas horas a pesar del respaldo de las administraciones de George Bush y de José María Aznar, pero Garnier siguió su "guerra" atacando y difamando al gobierno y esperando otra oportunidad golpista. El gobierno ejerciendo su facultad constitucional, no renovó la licencia”[3].
Pero, sin duda, la táctica más profana utilizada por este grupo fue la tergiversación de información en lo que se llamaría la “masacre del puente Llaguno”. Tras el acontecimiento se “emitió un vídeo en el que se presentan a tres personas (denominados pistoleros de Puente Llaguno) disparando con armas de fuego, calificándolos como los perpetradores de una masacre, por supuestamente disparar a la manifestación que pasaba por debajo del puente. Estas acusaciones fueron desmentidas y vencidas en el juicio penal que se hizo contra estas personas y se demostró su inocencia y que actuaron en defensa propia, policías fueron así mismo condenados por disparar contra los manifestantes chavistas y se demostró que existían francotiradores todavía no identificados provocando la confrontación entre chavistas y opositores. También se estableción que la mayoría de víctimas eran chavistas”[4].
En tal ocasión, el gobierno ejerciendo su facultad constitucional, no renovó la licencia a dicho grupo audiovisual. Eso se tradujo en titulares como: "Clausuran el principal canal privado de Venezuela" y similares. Otros, más recalcitrantes, decidieron hablar "dictadura mediática" o "control de la prensa" por el gobierno. La acusación al gobierno bolivariano de atropellar la libertad de prensa haría sonreír a cualquier conocedor de la realidad venezolana y del papel pernicioso de los medios privados del país. Desde la ascensión de Hugo Chávez al poder, sólo un solo canal se ha cerrado temporalmente por razones políticas. Se trata del Canal 8 y fue clausurado por… la junta fascista responsable del famoso golpe de Estado; entre el 11 y el 13 de abril de 2002, cierre que fue aplaudido calurosamente en aquel momento por... RCTV.
Si analizamos el mapa de medios audiovisuales venezolanos vemos que de 709 radios, 706 pertenecen a empresas privadas y 3 a entidades estatales. De los 81 canales de televisión, 2 son estatales 79 privados. En cuanto a los diarios, de los cuales 12 tienen carácter nacional y 106 son regionales, todos son privados. En su casi totalidad, pertenecen a grupos económicos nacionales o regionales, algunos con vínculos con empresas extranjeras y "ejercen la pro-oposición". Arturo Jauretche no lo pudo definir con mejores palabras: "no existe la libertad de prensa, tan sólo es una máscara de la libertad de empresa."


[2] Carlos Iaquinandi Castro: “En peligro la libertad de mentir y manipular” http://www.luisemiliorecabarren.cl/?q=node/1757

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